


The Witcher 3: Wild Hunt es el juego que elevó el listón de los RPGs de mundo abierto a un nivel que pocos juegos han alcanzado desde su lanzamiento en 2015. Desarrollado por CD Projekt RED y basado en las novelas de Andrzej Sapkowski, es un referente absoluto en narrativa, diseño de quests y construcción de mundo.
Eres Geralt de Rivia, un brujo, un cazador de monstruos profesional con décadas de experiencia que recorre el Continente buscando a Ciri, su hija adoptiva, perseguida por las Cacerías Salvajes. La búsqueda te lleva por tres regiones vastísimas: Velen, un pantano de guerra devastado; Novigrad, una ciudad portuaria enorme; y las Islas Skellige, un archipiélago nórdico de clanes guerreros.
Lo que hace extraordinario a The Witcher 3 es la calidad de su escritura en absolutamente todos los niveles. Las misiones secundarias tienen más profundidad narrativa que las misiones principales de la mayoría de juegos. Las decisiones tienen consecuencias reales que no siempre se ven de inmediato. Los personajes secundarios tienen motivaciones complejas y a veces ni el bien ni el mal están claros.
El mundo está vivo de una manera que pocos mundos abiertos igualan. Las aldeas tienen rutinas, los mercados tienen vendedores con historias, las posadas tienen conversaciones que revelan el estado político de la región. Cada rincón del mapa parece diseñado a mano.
Las dos expansiones, Hearts of Stone y Blood and Wine, son tan buenas como el juego base. Blood and Wine en particular es una obra maestra independiente ambientada en la región de Toussaint.