


Celeste es simultáneamente uno de los mejores juegos de plataformas de precisión de la última década y una de las exploraciones más honestas y resonantes de la ansiedad y la salud mental en el medio.
Madeline decide escalar el Monte Celeste, una montaña misteriosa en algún lugar de Canadá. Nadie sabe bien por qué escala. Ella tampoco lo sabe del todo. El ascenso se convierte en una metáfora de la lucha con uno mismo: la parte de ti que dice que no puedes, que no mereces, que deberías rendirte.
El movimiento de Madeline es preciso y satisfactorio. Puede correr, saltar, hacer dash en ocho direcciones y agarrarse a paredes durante un tiempo limitado. Estos movimientos simples se combinan en secuencias de plataformas que escalan en dificultad de manera orgánica, enseñando nuevas mecánicas a través del diseño de niveles en lugar de tutoriales explícitos.
La parte B de cada capítulo repite los mismos niveles con variaciones que invierten las mecánicas que acabas de aprender. Las cintas de cristal añaden una capa opcional de colección que multiplica la dificultad para quienes quieren el máximo desafío. La Cima oculta es una de las secciones de plataformas más difíciles diseñadas en el género moderno.
La narrativa de Madeline y su parte oscura, la Sombra de Madeline, está escrita con una sensibilidad real sobre lo que significa vivir con ansiedad. El juego no pretende tener respuestas fáciles pero sí ofrece una perspectiva de aceptación que resuena profundamente.
La banda sonora de Lena Raine ganó múltiples premios y es una de las mejores de la última generación de juegos independientes.